January 17

En el año 2006 viajé a San Fernando de Catamarca a realizar unos talleres de Formación de Formadores en la Escuela de Pastelería Profesional perteneciente a la Federación Argentina de Trabajadores Pasteleros, Confiteros, Pizzeros, Heladeros y Alfajoreros.

Posteriormente, volví, por trabajo y paseo, en varias oportunidades más. Hoy tengo gente amiga, como Ramoncito, El Loco, María y tantos otros.

Muchas veces me pregunté por qué me gusta ir a Catamarca. Por qué para mi es una provincia tan linda… No sé, hace poco, cuando mis pensamientos se pierden en caminos que enlazan el presente y el pasado, recordé que de adolescente me había atrapado un libro que se llama Niñez en Catamarca. El cuento relataba la historia de un chico que viajaba interminables horas en un tren para pasar sus vacaciones en Catamarca.

Recuerdo la primera vez que viajé, hacia muy poco tiempo que había fallecido mi hermana. Al visitar la Virgencita del Valle, ese lugar, el aire que respiré, fue como escuchar los miles de pedidos que le hacen a la Virgencita en mis oídos. Pude sentir el agradecimiento de aquellos que encontraron respuestas, pero también el llanto de los que no.

Tengo muchas fotos de estos viajes, que iré colgando en mi BLOG “Tesoro Viviente”. Hoy les muestro algunas, que son del invierno del 2010.

Vemos unas cabras que con su presencia custodian a la Virgencita; el camino al Portezuelo con su canción la Cuesta del Portezuelo:

Desde la Cuesta del Portezuelo

Mirando abajo parece un sueño

Un pueblito aquí otro más allá

Y un camino largo que baja y se pierde

La iglesia y Municipalidad de Ancasti; las Ruinas del Shincal y la Feria del Poncho.

Nos vemos pronto.

Norma